Las secuelas de la Pandemia vistas desde el consultorio psicológico – Entrevista a Lic. Stella Vera

Conversamos con Stella Maris Vera, miembro del centro terapéutico Tendiendo Puentes y con un extenso recorrido en las cátedras de la Facultad de Psicología de la UNC sobre las secuelas que está dejando en los pacientes esta Pandemia Covid19. Fue además la introductora de la Terapia Gestalt en Córdoba. 

¿Desde el consultorio, qué secuelas están registrando de esta Pandemia?

La situación consecuencia más obvia de toda esta compleja donde hubo una amenaza a la vida humana por un virus potencialmente mortal, controlable solo por el confinamiento fueron: miedo, estrés, alteraciones del sueño, pesadillas, que se agravaban por la cercanía a ser de riesgo , oa tener familia de riesgo o por las internaciones que son en aislamiento. El miedo tiene dos caras: el retirarse, impotentizarse o paralizarse o el enfrentamiento como conjurando y diciéndose “no me pasa nada” (un falso coraje).
A eso hay que sumar los medios que entre el televisor, los noticieros, el recuento de cadáveres, las imágenes patéticas, el Facebook incontrolable, las fake news, cosas para nada favorecedoras del equilibrio mental y la paz interior.
Las consecuencias varían mucho con las edades, los niños, jóvenes y ancianos han sido los más perjudicados por el confinamiento porque son personas con mucha necesidad de relación social: los niños estar con sus amigos y los ancianos con sus familias.
Muchos abuelos se han deprimido y los jóvenes y adolescentes tienen distintas consecuencias que conozco por trabajar con docentes, los jóvenes y niños estaba nerviosos, irritables, prendidos a las computadoras, padres con problemas para poder contenerlos, niños solos, desganados, cansados, con necesidad de movimiento y actividad física, habiendo perdido todos los placeres que les trae ir a la escuela y compartir con sus compañeros, etc.

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¿Y en los adultos?

Ansiedad, miedo a enfermarse, que sería una realidad y se bajará encontrando recursos para protegerse y otros miedos menos realistas, como temor a acercarse a todos, bañarse veinte veces al día, desinfectarse con productos tóxicos, tomar dudosos ”antivirales”, que te ponen la vacuna con un chip… que te controlan, te dominan, etc
Otra secuela es la falta de ánimo, fala de interés, desmotivación, de tener planes o proyectos, de imaginar un futuro y se culpan a sí mismos por ese estado sin darse cuenta cuanto tuvo que ver todo esto que hemos vivido.

Hay quienes tienen mucha ansiedad de salir a la calle, subirse al auto, volver a manejar y de volver a encontrarse con el otro, potencial portador del mal. En algunas personas la resolución pasó por decir “ya está, no pasa nada” y salir compulsivamente sin ninguna protección ni fijarse de no tomar con vasos de otros y en otras hay un aumento de la fobia a lo social, pero en ambos casos, el fondo es miedo.

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¿Qué se veía en los casos de Depresión?

Tiene que ver con la falta de proyectos, de motivación, iniciativa y en muchos casos los duelos que no se han podido vivir completamente por no poder ir a ver a la persona que moría, no poder asistir a su entierro. Mucha gente recibió una bolsa cerrada dentro de un cajón con un cuerpo adentro que nunca pudo ver. No siempre fue corona virus, las personas también murieron por otras causas pero el impedimento de asistir a visitarlos ya los ritos fúnebres hizo que quedara algo suspendido y una sensación de irrealidad.
Estos duelos llevarán tiempo poder elaborarlos porque son mucho más traumáticos.
No solo son las pérdidas de personas, también hay perdidas de trabajo, de proyectos, de situaciones económicas, de modos de trabajo;no es lo mismo la escuela el zoom que estar juntos en el aula.

¿Hubo algo positivo de todo esto?

Te voy a contar algunas secuelas positivas, muchas personas han adquirido una conciencia mucho más global, universal, una idea de que eso nos tocó a todos y solamente entre todos podemos salir. Una idea de que existe algo más allá de lo individual, del terrenito, de la quintita propia y que tiene que ver con el bien común y lo que yo haga repercute en la totalidad y en los que vendrán, en los próximos que siguen, nuestros hijos, nuestros nietos.
La conciencia de la solidaridad y su importancia, vivimos en sociedades regidas por la dominación: países que dominan a otros, razas que dominan a otras, religiones que dominan a otras; hombres que dominan mujeres, gobernantes que dominan súbditos, los que se creen poseedores de alguna verdad se sienten con derecho a dominar a los que no la tienen.
En este tiempo de incertidumbre y caos, no había verdades y muchos pudimos encontrarnos con el placer: el placer de tener tiempo, de conversar con nuestras pareja e hijos y con nuestros vecinos, el placer de cocinar, de comer tranquilo, de acomodar y arreglar el lugar donde vivimos, de leer, escuchar música, mirar películas. Cambiamos dominación por cooperación y cuidado de los unos / as con los otros / as. Es curioso ver que los que más nos cuidaron en este trance y los que mas nos ayudaron son los que menos dinero ganan: El personal de salud, los docentes y los artistas. ¿Como la hubiéramos pasado sin música, sin películas, ni libros, ni colores etc etc>?
Hemos tomado conciencia de la finitud de la vida, propia y de la gente que nos rodea, esto nos conectó con nuestra vulnerabilidad y nos volvieron más tiernos, amables consientes de la necesidad del otro / a, entonces hay mucho más demostraciones de afecto, de expresar todo ese cariño que ahora descubrimos que sentimos
La otra secuela positiva es que la valoración del tiempo y la vida sencilla y si hay algo que muchos quisieran que no se pierda es eso: vivir con menos apuro, estar presente con cada cosa, con la familia, con el trabajo, con el ocio, dejar de andar apurado sin saber para qué y consumiendo cosas que no necesitamos.

La vuelta a clases la veo difícil, creo que es más el resultado de la presión que ejercen los padres que de una necesidad de la situación.
Es cierto que los alumnos lo necesitan, pero la situación se ha revertido y el peligro, que no es solo de enfermarse, sino las consecuencias a la salud pública que trae, El personal de salud colapsa, hay muchísimas muertes por covid entre ellos.
Creo que los maestros deben primero calmarse, no exigirse lo que no pueden dar, atender a las necesidades de la vida y pensar que los contenidos se pueden recuperar y organizar situaciones en las que pueden contactar en grupos más chicos, intercalando tareas en línea y presenciales. Vivimos en una sociedad donde la medida de todo lo valorable es el dolor y el sufrimiento, un trabajo si no sufrís, no es trabajo; el amor es mas amor si uno sufre por alguien, error, estaría bueno que los docentes hagan lugar al disfrute en el aprendizaje, al placer de conocer.
A los psicólogos nos cambiaron radicalmente la manera de trabajar y muchos encontramos en el teletrabajo una manera muy eficaz de a lugares donde no hay psicólogos, de dar mensajes que ayudan a vivir ya transitar situaciones difíciles, aprendimos que la emoción puede traspasar la pantalla y que la presencia sucede en vivo ya través de la computadora también
. Hay que seguir observando y descubrir los alcances y los límites de esta práctica

La elaboración de nuestros duelos es una tarea esencial de nuestra vida, yo diría que el secreto de vivir bien está en la capacidad de elaborar duelos:
Aceptar. Mirar la realidad y decirle Si. La realidad manda.
Agradecer. Reconocer lo que recibimos, lo que aprendimos, lo que nos sirvió y guardarlo
Soltar lo que ya no es.
Accionar mirando lo desconocido, que todavía no sabemos, lo por venir, si querer controlarlo.
Creo que estamos en un momento muy especial, de cambios profundos, radicales, algo así como ante el fin de una era y el comienzo de otra de la que nada sabemos.

 

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